Cómo se fabrica una mentira: acusación de rebelión, persecución política y rol de los medios | Ecuador en línea

Cómo se fabrica una mentira: acusación de rebelión, persecución política y rol de los medios

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Virgilio Hernández E

El Ecuador vive una tensa calma luego de 12 días de paralización. Aún no se conoce el nuevo decreto que reemplazará al 883 y que, se ha mencionado, contendrá la focalización del subsidio a los combustibles. Además, según varios economistas, el proyecto de ley económica recientemente enviado a la Asamblea Nacional “provocará una rápida concentración económica y además un rápido deterioro de las capacidades productivas del país en detrimento de las familias ecuatorianas, sobre todo de las más vulnerables” . El gobierno sigue sin entender el clamor popular en las calles durante la primera quincena de octubre y las protestas que se dan en Chile.
El gobierno ha iniciado procesos, sin mérito alguno, por Rebelión contra los dirigentes de la Revolución Ciudadana que mantienen en prisión a la prefecta de Pichincha, Paola Pabón y a Christian González. Mientras tanto, el 28 de octubre, se ratifica una orden de prisión en mi contra a pesar de que fue emitida con fines investigativos (por ende, ya caducó) y se acaba de convocar a audiencia de vinculación, a la que asistiré, para el 5 de noviembre de 2019.
Del 3 de octubre en adelante, los grandes medios y los portales “oficialistas” han dado gran despliegue a las acusaciones e insultos que profirieron el presidente de la República y otros altos funcionarios en contra de los “correístas”. Sin embargo, y de manera paradójica, cuando se trata de analizar causas y fundamentos de las acusaciones de Rebelión, los allanamientos, las detenciones y las órdenes de captura, se paran las prensas, se apagan las cámaras y se cierran los micrófonos. Todo esto para impedir que se oigan las voces de los acusados y, sobre todo, dejar en la penumbra las actuaciones de los órganos de justicia con respecto a la acusación de rebelión .
La sola acusación es un absurdo jurídico, sin embargo, parecería responder a directrices políticas que se armaron desde que se iniciaron las protestas para intentar deslegitimarlas. Al parecer el libreto se generaba en Carondelet y luego era repetido insistentemente por cadenas nacionales e internacionales para de esa manera justificar la persecución al correísmo. A continuación, un análisis de la manipulación informativa de parte del gobierno y los medios para construir una mentira que en este momento tiene personas detenidas, refugiadas y perseguidas.
El Gobierno Nacional empezó con su ataque sistemático a partir del mismo 3 de octubre: decretó el Estado de Excepción y toque de queda y -a través de una cadena televisiva en la que intentó justificar las medidas- señaló que los subsidios al precio de la gasolina le habían costado al país más de sesenta mil millones y que solo habían “beneficiado a quienes han saqueado la patria” . Durante la cadena se proyectó un video de la bancada de la Revolución Ciudadana coreando consignas contra las medidas y luego el propio presidente Moreno anunció que se pretendía caotizar el país, mientras se mostraban imágenes tanto mías como de la Asambleísta Gabriela Rivadeneira. Ese mismo día el secretario de la presidencia señaló que los “correístas” habían tratado de saquear Guayaquil y que el gobierno no lo iba a permitir.
El gobierno lanzó acusaciones apenas iniciadas las movilizaciones. Sin embargo, si se conocía de un plan desestabilizador previamente concebido y con actores identificados, ¿por qué no se detuvo en ese instante a los responsables y se mostró al país dicho plan? Simplemente porque no existía tal plan. En lugar de reconocer la espontánea respuesta popular al impacto de las medidas económicas del gobierno, se intentó minimizar la protesta y buscar culpables. El libreto estaba escrito para ser usado desde el inicio.
Los medios tradicionales difunden las acusaciones. Además, entran en acción medios digitales como 4 Pelagatos que el 4 de octubre señala que los choferes fueron aliados del anterior gobierno y acusa a los dirigentes transportistas de tener pasado judicial y de que buscan, al igual que el correísmo, “poner de rodillas al gobierno”. Se gesta una estrategia de manipulación de la información destinada a criminalizar al correísmo.
En la noche del 4 de octubre el gobierno nacional logra un acuerdo con los distintos gremios del transporte. Sin embargo, la solución que se acuerda (aumento de pasajes) es rechazada de manera mayoritaria por la población y, al parecer, por sus propias bases quienes no normalizan el servicio de buses y taxis. Al mismo tiempo, la dirigencia indígena anuncia que adelanta movilizaciones previstas para mediados de octubre, reiterando que no tiene relación política ni organizativa con el correísmo, contra el cual, al contrario, intensifican sus críticas.
Las movilizaciones continúan durante el fin de semana en distintos puntos del país y cobran fuerza con la llegada de organizaciones indígenas a Quito el viernes y sábado, a pesar de que la represión recrudece y los enfrentamientos empiezan a dejar los primeros heridos.
Con el país paralizado el presidente de la República aparece en cadena nacional (junto al vicepresidente, ministro de Defensa y el alto mando militar) y personaliza las acusaciones que había hecho días antes: “Aquí hay una intención política para desestabilizar al gobierno y romper el orden constituido; romper el orden democrático; en las imágenes es evidente que los más violentos, aquellos que actúan con la única intención de agredir, dañar, son individuos externos pagados y organizados. ¿Acaso creen ustedes que es coincidencia que Correa, Virgilio Hernández, Patiño, Pabón hayan viajado al mismo tiempo, hace pocas semanas, a Venezuela? El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización”. También dijo, con una clara posición racista, que el correísmo estaba “usando e instrumentalizando a algunos sectores indígenas para, aprovechando su movilización, destruir y saquear a su paso”.
El presidente lanzó estos insultos y acusaciones sin mostrar una sola evidencia. Menciona un viaje público realizado semanas antes y lo distorsiona con falsedades que solo muestran mala intención: Ricardo Patiño jamás estuvo presente y en ningún momento estuvo prevista o se realizó reunión alguna de la dirigencia de Revolución Ciudadana con Nicolás Maduro.
Nuestra visita a Caracas aprovechaba la presencia de Rafael Correa (por razones profesionales) para definir aspectos internos de la Revolución Ciudadana, avanzar en la unidad con Compromiso Social, ratificar la fecha de la Asamblea Unitaria y, como lo expresamos en varios medios de comunicación, avanzar en la propuesta de una gran Coalición Política por la Esperanza. En ese momento era imposible siquiera prever las medidas que iba a tomar el gobierno, ya que hasta el 1 de octubre, así lo corroboran incluso voceros de los sectores productivos, el gobierno se inclinaba por un paquete de medidas con reformas laborales y tributarias, como el aumento del IVA, que habrían tenido otros efectos sobre la población.
Las aseveraciones y acusaciones del presidente fueron ampliamente reproducidas como ciertas por las cadenas nacionales e internacionales, sin que ninguno de esos medios las contraste o corrobore. Así los medios consumaron el cerco informativo a la población.
El 8 de octubre, en entrevista con Janeth Hinostroza transmitida en cadena nacional el presidente reitera la misma acusación: Rafael Correa, Virgilio Hernández, Paola Pabón y otros dirigentes de la Revolución Ciudadana son responsables de los "excesos y desmanes que van más allá de la protesta". Además, dijo que no era casual que por primera vez una protesta se dirigiera inicialmente hacia una institución como la Contraloría General del Estado. También denunció que la ex alcaldesa de Durán, Alexandra Arce, había contactado a elementos de la pandilla Latin King para que estos causen destrozos en la ciudad de Guayaquil . ¿Cómo podía el presidente realizar tales aseveraciones, si según el acta de formulación de cargos las investigaciones se realizaron del 7 al 14 de octubre?
El 9 de octubre en entrevista con CNN en español transmitida en cadena nacional, nuevamente Moreno responsabiliza al expresidente Correa y al correísmo, y cuando el Periodista Rincón le pregunta por pruebas para sus aseveraciones, el presidente responde: “están en la conciencia de los ecuatorianos”. Además, dice: “Muchos de ellos han sido capturados y verdaderamente identificados su procedencia, que tiene bastante que ver con grupos terroristas, y ya ustedes lo van a conocer en lo posterior” . Acusaciones similares realiza en la cadena BBC News. Nuevamente los responsables de las protestas en Ecuador no son las desacertadas medidas económicas sino agentes internacionales y los dirigentes de la Revolución Ciudadana . La pregunta obvia es si fueron ya capturados en esa fecha, ¿por qué el presidente no dijo qué grupos son y a quiénes respondían?
Mientras el presidente Moreno insistía en responsabilizar al correísmo, el mismo 9 de octubre el dirigente indígena Salvador Quishpe, en una transmisión en vivo de la cadena ECUAVISA mientras se desarrollaba la marcha indígena por el centro de Quito, dijo que en la madrugada detectaron infiltrados que intentaban quemar la Contraloría y detuvieron a uno de ellos, quien resultó ser militar ¿Por qué Fiscalía General del Estado no ha investigado esta grave denuncia y ningún medio de comunicación o periodista le ha dado seguimiento, cuando el incendio, que nada tiene que ver con protesta social, ocurrió el 12 de octubre, 3 días después de la denuncia del dirigente?
El domingo 13 de octubre el Gobierno Nacional tuvo que reconocer que la causa del malestar nacional eran las medidas adoptadas, en especial la que provocaba la subida del precio de los combustibles y tuvo que derogar en la mesa de diálogo con el movimiento indígena el decreto 883. Sin embargo, la persecución contra los dirigentes de la Revolución Ciudadana arreció. El 14 se produjeron las detenciones con fines investigativos de la prefecta Paola Pabón y Christian González, quienes desde ese día guardan prisión; además, se allanaron locales y se realizaron una serie de procedimientos extraordinarios, aunque en varias ocasiones habíamos expresado nuestro interés de concurrir y evidenciar la falsedad de las acusaciones.
El 17 de octubre el primer mandatario señala que la manifestación indígena tuvo algo de violencia y que además se pagó a los integrantes de la banda Latin King, a quienes Correa había dado prebendas, para que asaltaran . El viernes 18 de octubre, durante una ceremonia de entrega de casas en el cantón Nobol, sin dar nombres, señaló que: “los correístas pagaron a las bandas criminales de Quito para que salgan a asaltar” y añadió que a “Ecuador se filtraron 200 a 300 llaneros específicamente enviados por Maduro y por Correa para hacer el golpe de Estado” .
Esta campaña sistemática que incluye el apoyo de sectores políticos aliados del gobierno busca posicionar en la población la falsa idea de que hubo un intento de golpe de estado o rebelión para justificar los procesos judiciales con acusaciones de promover, apoyar o financiar un grupo armado, que conllevan penas de hasta 10 años de prisión.
La pregunta que queda flotando es ¿Acaso no se debe a esta manipulación de la información la actuación de la fiscalía y jueces, que violenta los procedimientos ordinarios de investigación previstos en el COIP e impide que los acusados puedan defenderse en libertad? ¿Acaso no hay ya una condena del gobierno y los medios y ahora solo se busca que los órganos de justicia la ejecuten?
El país tiene derecho a la verdad y nosotros a defendernos.

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