Una sala mágica donde los niños se convierten en personajes | Ecuador en línea

Una sala mágica donde los niños se convierten en personajes

por Kiwanis Magazine diciembre 2, 2019

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Una escuela progresista en Turquía utiliza el teatro y el arte para enseñar a los niños.
Historia y fotos de Serra Akcan/Narphotos

Toros, la marioneta, con una gran sonrisa amarilla sobre un corbatín púrpura y rosa cambia la forma en que los niños turcos aprenden ciencias sociales. Asimismo, Toros desafía la percepción de una de las escuelas más necesitadas de la nación.
Ubicada en Ankara, Turquía, la escuela elemental Aksemsettin les enseña a los niños de familias pobres y nómadas. Incidentes violentos en el pasado han contribuido a su notoriedad.

nenes acostados

“Es muy difícil para los niños de las áreas rurales adaptarse a la vida de la ciudad y a las clases”, explica una maestra. Pero todo está cambiando. Con el apoyo del club Kiwanis de Ankara, Aksemsettin ahora utiliza el arte para complementar los cursos tradicionales. Los alumnos ahora pueden ver la posibilidad de seguir la carrera de sus sueños.
Ilgin, de ocho años, coloca en su cabello moñitos rojos y oscurece sus cejas para representar a Frida Kahlo. “Parece que Frida sufrió mucho en la vida”, dice Ilgin. “A pesar de todo, ella era una mujer muy poderosa y por eso la admiro”. Ilgin quiere convertirse en repostera.

pequeno titere

Berat, de siete años, le apasiona la pantomima, el fútbol, Scooby Doo y la clase de inglés. El quiere ser un maestro, o piloto o detective.
Ayse, de diez años, le enseña a su hermano menor alguna de las cosas que aprendió en la clase de drama, como actuar en películas mudas, una de sus actividades favoritas. “Cuando crezca, me gustaría ser cirujana neuróloga”, dice ella.
La maestra de Form 2-A explica porque quiso hacer un cambio. Ella ha trabajado en la escuela primaria de Aksemsettin buscando una nueva manera de llegar a los niños y de enseñarles cosas nuevas. Los estudiantes tenían problemas de comportamiento y bajo nivel de comprensión.
“Lo hice para poder ganar su atención e incluirlos en el proceso de aprendizaje, utilizando técnicas del programa”, explica. “Entonces, comencé a implementar diferentes métodos, como actividades para incrementar la destreza social: sentarse, pararse, interactuar entre ellos. Asimismo, implementé un programa de lectura en el cual los estudiantes interpretan el texto utilizando diferentes formas de arte”.
Al principio, implementó el programa en la clase común hasta que Kiwanis le prestó ayuda financiera y experiencia en el diseño y construcción de una sala especial. Hace cinco años, construyeron la “Sala de los sueños”, donde los estudiantes pueden leer, debatir, recrear historias y retratar los personajes de diferentes maneras artísticas.
Impresionados con el éxito del programa de lectura, las maestras y los administradores de la escuela alentaron a los Kiwanis a expandir el programa, construyendo una sala de drama que amplió las oportunidades creativas de los niños con talentos, los ayudaría a expresarse mejor y a mejorar la manera de comunicarse.
La construcción llevó nueve meses: la instalación de luces, el equipo de sonido, las paredes con la acústica y los gabinetes para guardar los trajes, las marionetas y demás material. Su trabajo, explicó uno de los kiwanis, fue sólo la primera fase del éxito del programa.
“La parte más importante es convertir esta sala en un lugar útil para los estudiantes”, resalta el socio Unal Peker, el arquitecto que diseñó ambas salas. “La segunda fase es encontrar a las personas que las utilizaran”.
La llegada de un nuevo maestro de teatro llenó de entusiasmo a la escuela. Los estudiantes comenzaron a contar los días que regresarían a la sala de teatro. Mediante la improvisación, la narración de historias y el teatro de títeres se mejoraron las habilidades de observación y empatía. Comenzaron a resolver problemas juntos. Los padres y demás maestras comenzaron a participar también.
“En las escuelas como las nuestras, no se espera que los padres participen en las actividades sociales o que ayuden a los niños, pero esto no ocurre aquí”, dice una de las maestras. “Los padres participan, se interesan por sus niños. Ellos realizan arte con sus hijos”.
Una madre le dijo a su suegra que tenía que asistir a la conferencia de padres para poder hacerse una escapadita a la sala especial. Ella y otros padres pasan el tiempo pintando, dibujando y hablando de los viejos tiempos cuando la escuela no tenía una buena reputación.
La mayoría de las maestras de la escuela notaron diferencias en los estudiantes y ahora están capacitadas para usar la sala de teatro. Las maestras recibieron la capacitación en un curso de cuatro meses dictado por la maestra de teatro.
“Somos maestras de un grupo de estudiantes desfavorecidos”, dice una maestra de 3er grado. “Ellos no están muy felices en casa. Los padres tienen problemas financieros, y aún así, queremos cambiar la perspectiva de la vida que tienen y mostrarles que es posible tener otro mundo”.
Otra maestra, que ha trabajado en cinco diferentes provincias en los últimos 18 años dice que Aksemsettin ha sido un punto de reflexión en su carrera.
Los kiwanis también están satisfechos.

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